sábado, 16 de septiembre de 2023

Paya del repechao

Aro, aro, aro,
Beccaria, Novoa y el García-Pablo,
Me emborrachan e incardinan, 
y de la dulce pena hablo.

Y la dulce pena sí,
Habla pronta, breve y clara,
Con la ley que la previene,
Sin torturas, sin amarras.

Sin amarras sí, 
me detengo en este ramo,
Junto a César, Pietro y Jano,
Con sus puños levantados.

Ay, qué puños sí,
Daría a estos milaneses,
Que de tan iluminados,
Me dejan sin 17...

Y No hay 18 sí,
Entre los delitos y las penas,
Y no sé si valga tanto...
Tanto estudio que condena.

Ya no quiero juicios justos
Ni un juez sabio en esta escena,
Quiero puro dilinquir
No concilio lo que enseñan!

Arreglemo entre priva'os
A lo macho ñor fiscal
Deme ahora mi abreviado,
Su pena corta y nada má.

Mejor dejo ya la chicha 
Y regalo mi empaná
Que si no me meto pila
Ni César, ni Eddi o Nino
Salvarán esta pasá

viernes, 30 de julio de 2021

Un beso

Un beso... dos... y tres... y te siento mía
Y me siento tuyo 
Hasta que tu mente se funde y confunde con la mía,
Al punto de no saber qué las unió.
Te miro, te vivo, te respiro,
Y cada centímetro de mi cuerpo te procura,
Te posee y me permite ser poseído en cada suspiro que te roba,
En cada caricia que se arranca de mi para encontrarse
Contigo, conmigo, con esto.

Cinco minutos, que se convirtieron en una hora
Y se sintieron como un segundo
Fueron cinco minutos doces veces replicados
En doce momentos
En doce segundos
Un segundo más eterno que el segundo
Un segundo más intenso que el segundo
Un segundo más confuso que el otro
Y aun así la sensación de esos cinco minutos duodeplicado
Siguieron sintiéndose como cinco segundos
El tiempo dudó de sí

Expectativas

Aprendí a ser amable y dulce, parecer fuerte, algo feminista pero siempre listo para pagar la cuenta, a llevarme bien con tus amigas sin mirar más de lo debido. Aprendí a ser un buen hombre, pero rudo… Un buen hombre rudo. Que ame a la familia, y siempre buen amante; sensible pero no débil; que llame fin de semana por medio a tu mamá. Y así aprendí a llenar expectativas soñadas que solo viven en sueños; pero si lo que buscas es amor, baja un poco la expectativa porque probablemente ese príncipe así de encantado y aprendido no quiera ligarse contigo después de la cuarta cita; porque si quieres amor, elígeme a mí y ámame… y si salgo con algún fetiche de los pies… … … ¡a la mierda! Deja que los masajee.

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Ese hombre ha aprendido buscar alguien que sea tierna, una mujer que no esté obsesionada con su aspecto, pero que sea obscenamente linda; ese tipo de mujer que dan ganas de presentar a todo el mundo; que ame las películas que me gusten y se ría de todos mis malos chistes. Una mujer de verdad, una mujer sensual, una mujer verdaderamente sensual, una muñeca nueva realmente sensual; que quiera impresionarme y no le importe si no lo noto. Y puedes pensar que esta mujer vive solo en mis sueños, pero adivina… es real y a la semana siempre fallece…

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Pero si lo que buscas es amor, baja esa expectativa porque puedes pensar que tu pene es un regalo, cuando en realidad no lo es… Si lo que quieres es amor, elige una mujer y ámala.

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No queremos alguien maniático del orden, ni haragán o con un trabajo miserable, porque la verdad: ni tu ni yo aceptaríamos menos que perfección... queremos hijos perfectos, vida perfecta, un marido perfecto, una esposa perfecta, pero en el fondo, y detrás de esta versión aprendida, no lo merecemos… sabemos que no lo merecemos… pero todos merecemos amor, incluso en aquellos días en que no andamos bien; porque, aunque seamos una mierda, con amor somos un poquito menos mierda, eso es quizás lo mejor de estar vivo.  

viernes, 9 de julio de 2021

13 años, 13 copas, 13 vidas.

13 años, 13 copas, 13 vidas.

La gente puede pensar que te perdimos,

pero no hay día en que no te sintamos en nuestra intimidad.

La gente puede creer que te lloramos,

pero detrás de cada imagen y afirmación aparecen tus carcajadas.

La gente puede decir que te extrañamos,

Pero sigues detrás de todas las canciones con las que nos hiciste crecer.

Nunca pensamos, nunca creímos, y nunca nos dijimos que tu presencia podría ser tan fuerte, tan insobornable, tan ineludible, tan imprescindible en nuestras mentes, corazón y voz.

Tu ausencia es tan irreal como el absurdo timbre de tu risa que sigue abarcando todo. Mentiría si dijera que no me rio fuerte porque sé que estás tú ahí. Mentiría si dijera que no canto con los ojos cerrados porque trato de llegar a tus tonos altos. Mentiría si dijera que no te pienso de esta forma desde hace 13 años, 13 copas y 13 vidas.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Algo mejor que un preservativo.

Si esto le hubiera pasado a Luksic, habría tenido consecuencias legendarias; sin embargo, son de las cosas que a veces me pasan e iluminan este estrábico realismo mágico latinoamericano que vivo.

Creo que fue en el invierno del año 2017, en la comuna de Puente Alto. Salí de una audiencia en Garantía y pasé a buscar mi auto estacionado en el Espacio Urbano de Puente Alto a dos cuadras.

En dicho trayecto, y en las afueras del estacionamiento, aproveché de entrar a una farmacia… me acerco al mesón de atención y se acerca un atendedor de unos 40-50 años para preguntarme que deseo; le pedí una caja de preservativos que tenían colgado detrás del mostrador… y el vendedor va a buscarlos, pero súbitamente se detiene, se gira hacia mí y, con una sonrisa de animador de televisión, me dice:

-          ¿sabe qué es mucho mejor que unos preservativos?

Yo contagiado ya de la sonrisa, le respondo:

-          ¿¿¿¡Qué!???

Y me dice:

-          “la poesía”!!!...

En ese minuto mi cabeza piensa: whaaaat y… paciencia porque todo lo que venga después de esa respuesta, va a ser bizarramente incomodo… pero, de nuevo, esa sonrisa interrumpe mi pensamiento y me dice:

-          “Y (léase con voz de antena 3) justamente el día de hoy…. tengo a mi mano un libro de poesía que escribí yo…. Y que vendo en la modesta suma de $5.000 pesos”.

En ese acto saca un libro que tenía guardado debajo del mostrador y me lo muestra. Yo, ya entregado a la situación, lo tomo, lo miro y paso por las hojas con un actuadísimo interés, para luego volver mi mirada a este personaje y lo miro con mi mejor cara de nobleza y suspicacia, y pregunto serio:

-          “¿Y está seguro de que es mejor que esa caja de preservativos?”.

Me mira con una solmene confianza y responde:

-          “muchísimo mejor”.

Y nada más que decir ante eso que:

-          “Vale! ¡Me llevo los dos entonces!”.

 

 

Leí ese libro de poemas dos o tres veces y es verdaderamente bueno. Les comparto uno de los poemas:

Iluminación

Iluminación hemos vagado en las penumbras
de lo desconocido, buscando
una presunta iluminación.

 

¿Dónde está el cardumen de palabras mágicas?
Quizás ya fueron pesadas
pero aun así yo las busco.

 

Pienso ir a encontrarlas
en el limbo de los deseos
de escritores y poetas
 de adolescentes enamorados
y amantes anónimos.

 

En la angustia de las frases
que no llegan a la vida,
en las antiguas cartas de amor
guardadas por mi miedo al desprecio.

 

En los poemas inconclusos,
 aquellos que la duda abortó
cuando todavía era ligeros
y su forma no alcanzaba el bronce.

 

Claudio Sepúlveda Castro (Y no… no es el jugador de Huachipato).

Moraleja: Si va a Farmacias Ahumada, pida profilácticos; quizás le den algo mejor….

miércoles, 15 de julio de 2020




¡Ay! Carmen:

Ya van 12 años que parecen 12 días. En ninguno de ellos has dejado de ser parte de mi día; y es extraño como se dan las cosas, y como la presencia puede tomar nuevas formas.
Nunca he sido muy fanático de las flores, o bien, desde antes del 9 de julio del 2008, no era algo que me llamar la atención (llámalo como quieras, pudor patriarcal, prejuicios pendejos en la valoración de las cosas lindas, en fin…). Pero si hay algo, en la actualidad, a lo que puedo asociar tu insobornable presencia en mis días, es a las flores.

Cuando trabajabas en La Calera, La Ligua y Petorca no había semana que la casa no se renovara con flores; a veces parecía vivero; y no era algo que, en esa época, me llamara la atención, porque siempre estaban, porque siempre estabas… pero sí recuerdo que la presencia de esas flores eran santo y seña de tu llegada y presencia. Cuando había flores, era porque estabas en casa.

Por eso las compro y por eso me gustan ahora, porque cuando llego a mi casa, las veo y siento que ya llegaste. Y es extraño como tu inalterable presencia toma nuevas formas.

lunes, 6 de enero de 2020

Soy lo que soy, a pesar de las encuestas.





    No está demás destacar que cuando mis sentimientos y sensaciones se construyen a partir de comentarios o ideas de otras personas, me construyo en realidad a partir de mi idea fundada en lo que yo creo que las personas creen. Esa idea de lo que creo que creen personas ajenas a mi, es lo que colorea el día de mis emociones.

    Sin embargo cuando me detengo con calma a analizar ese fenómeno; me doy cuenta que para algunas personas soy gordo, para otras normal, para algunas feo, para otras sumamente atractivo, para algunas tonto, y para otras brillante. En un mismo día han apreciado en mi la cualidad de la generosidad y el egoísmo casi con un mismo énfasis. Y me pregunto. Qué diablos hago con eso?

   Entiendo que he tenido momentos distintos en mi vida en donde he hecho muchas cosas, más de una contradictoria. Y creo que si me considero un constante work in progress, puedo entender que para mi mundo (incluso aquel esquizofrénico, en donde pienso que piensan que soy y así siento) puede simplificarse a qué pienso de mi y que quiero de mi para definirme en mis parámetros.

   Si yo soy dueño de lo que me pasa, renunciando a la idea cristiana de que Eva me tentó, y que la serpiente tentó a Eva, y concluyo que la responsabilidad emocional también es personal personalísima; tengo, entonces, la facultad de decir que soy lo que pienso que soy; y me muevo conforme a ese pensamiento; y que vivir de encuestas es lo más torpe para definir o apreciar mis políticas personales.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Dicen que los penalistas no sabemos mucho de amor

Trafiqué mis besos en cada espacio de tu piel
Me apropié furtivamente de tus labios
Y luego, por sorpresa, tomé cada parte de tu cuerpo cuan señor y dueño del mismo
Tus gemidos y respiración eran mi seña de autorización
Aquí no hubo engaños
Esto no fue un error
Sólo disposición sin perjuicios
Llenos de ánimos lascivos
Te accedí en cada espacio de tu morada
Y si bien trataste de buscar amor en mis besos
Y si bien trataste de escalar y fracturar la puerta de mi corazón
Finalmente sentiste que era un lugar no habitado.
Dicen que los penalistas no sabemos mucho de amor.
Pero si nos descubren, diré que la droga es mía.

jueves, 20 de junio de 2019

Las bondades de decir "vamos".

Fitz Roy, Lago Los Tres. Argentina 2018.

Cuando perdemos noción del tiempo, cuando los ojos prolongan los momentos; el pasado se contiene y el futuro se detiene antes de llegar.

Cuando se rompen los pasajes, en la inmensidad de cada paisaje; ya no es necesario partir.

Cuando la aventura cicatriza en el pasaporte, no hay vuelta atrás. Me vuelvo parte de esta escena sempiterna.

miércoles, 19 de junio de 2019

El arte de cambiar nuestro día

Copacabana 5:45 am

Cambiar la atmósfera del día con actos propios, es tan delicado y potente como pintar un cuadro o escribir un libro. Es aprender a elevarse en el presente mismo, cambiando rutas y momentos, adelantando el día. La rutina nos hace eficientes, sin embargo, el estar presente y probar nuevas cosas, nos hace bellos ante nuestros ojos. El arte de cambiar nuestro día con pequeños detalles que aflojan la rutina eleva aquel espíritu que tiende inexorablemente a alienarse en estructuras ajenas. Es una forma de ser libres y tomar le mundo como viene.  

sábado, 8 de junio de 2019

El camino es siempre mejor que la posada




Ortega y Gasset solía atribuirle a Cervantes la frase de “el camino es siempre mejor que la posada”; y esta foto en cuestión representa un poco ello. No es mi idea caer en la literalidad de la expresión con la misma, mas lo que estuvo detrás de esa foto (a parte de mis ojos apreciando su belleza) sí permite entender que entre las dos únicas certezas que tenemos en la vida, esto es que nacemos y morimos, depende de nosotros entender, transformar y disfrutar este interludio que hay entre nacer y morir, y que llamamos vida.

Cada acto, por insignificante que parezca, constituye en sí un camino o proceso que lleva a un resultado o que nos dirige a una dirección. Cada acto puede ser un interludio, a veces incluso más trascendente que su final.

Y ese acto, o gesto vital, puede ser o un gesto de dominio, o un gesto de servidumbre. Ortega lo explicaba incluso con más astucia cuando decía que el gesto servil lo es porque el ser no gravita sobre sí mismo, no está seguro de su propio valer y en todo instante vive comparándose con otros. Necesita de ellos en una u otra forma; necesita de su aprobación para tranquilizarle, cuando no de su benevolencia y su perdón. Por eso el gesto lleva siempre una referencia al prójimo. Servir es llenar nuestra vida de actos que tienen valor sólo porque otro ser los aprueba o aprovecha. Tienen sentido mirados desde la vida de este otro ser, no desde la vida nuestra. Y esta es, en principio, la servidumbre: vivir desde otro, no 'desde sí mismo.

Por otra parte, el estilo de dominio no implica una ganancia per se del objetivo pretendido, o un resultado aplaudible; sino que es el resultado de ejercerse en el momento, en el trayecto, en el acto. Se conforma así mismo, y no requiere más de sí. Es aprender a vivir, cada acto y proceso, desde sí mismo; y la nueva forma de existencia que el destino le propone -servidumbre- le es inconcebible, le sabe a negación del vivir mismo; por lo tanto, es la muerte.

Esta foto la tomé en la carretera, camino a una reunión, pero el camino ya era un acto en sí, que no se desconcentra con el objetivo o la conciencia del deber. La disfruté.

lunes, 11 de marzo de 2019

Estudio sobre el amor


     Santo Tomás define el amor como una dimensión positiva del deseo (en contra posición al odio que se construye como una dimensión negativa del deseo); el amor es el deseo de algo bueno en cuanto bueno. Lorenzo el magnifico lo refería, en la misma línea, pero con fines más estéticos, como “un apetito di bellezza”.

     Sin embargo, el amor, que en sí lleva el deseo hacia lo amado; no se agota sólo en él. Desear algo, es en definitiva, tendencia a la posesión de ese algo o alguien; lo que implica que ese algo o alguien entre a nuestra esfera patrimonial; por lo que el deseo se termina automáticamente cuando el objetivo se consuma; muere al ser satisfecho. Manuel Machado con más estilo decía en su Querer “En tu boca roja y fresca; beso, y mi sed no se apaga (…) Me he enamorado de ti; y es enfermedad tan mala; que ni la muerte la cura”. El amor es un eterno insatisfecho; proyecta deseo, pero no se agota ni cansa con él, por un lado. Por otro lado, el amor nos mueve, a la órbita de lo amado, es un constante movimiento, centrífugo, hacia lo amado.

     El amor, para Ortega y Gasset, no es la alegría que el objeto amado nos proyecta; sino, incluso, y probablemente es cuando mejor se define, cuando sentimos el dolor que proyectan algunas de sus formas. Vivir una vida, buscando un amor que no nos golpee, y dañe; es por definición inalcanzable. De este modo, se construye como esa fuerza centrífuga que eleva y hunde, que abraza y despedaza… Su mejor ponderación, peso y volumen está en el dolor que a veces nos ocasiona. En el amar, abandonamos la quietud y asiento dentro de nosotros, y emigramos virtualmente (no precisa ser físico) hacia el objeto; Y ese constante estar emigrando es estar amando. Despertamos pensándolo, y moviendo nuestra alma en búsqueda del mismo; y cerramos los ojos en él, sobre nuestro lecho, sin precisar su compañía; cuanta idea se ha gastado en el teatro de los pensamientos, aun cuando nadie lo ve consigo!

     Sin embargo, el amor, no es la alegría que se proyecta sobre el objeto o ser amado, ni la pena que pareciera definirlo con tanta profundidad y precisión; tampoco es la desesperación de la ausencia o peligro del objeto o ser que se pretende, ni la emoción de su encuentro. El amor, en parte, es un potenciador del alma, un intensificador de las emociones; nos lleva al éxtasis y al estiércol en velocidades que a veces no logramos siquiera percibir. Es esa adrenalina potenciada la que nos vuelve adictos, es el vertiginoso viaje que asegura su presencia, y que potencia el mar de emociones.

     Y así como es intensidad, se gasta; la emoción química que provoca el otro dura más o menos, pero tiene duración, y en consecuencia, cadencia. Con el tiempo esa intensidad se apaga en la costumbre; y solo aparece en momentos, en suspiros fugases, que recuerdan su presencia, mas no su constancia. Pero con ello no muere el amor. Vencido el plazo, queda algo nuevo que es lo que sentencia la prolongación de su vida o prognosis de su muerte. Ese bastión que nace durante y después de la intensidad es amistad, respeto y complicidad.

     En mi caso particular, parece difícil entender el proceso del amor, desde la amistad a la intensidad. Mientras más frenamos esa intensidad que nos provoca, menos posibilidades tenemos de vivir un buen amor. Cuando comenzamos con lo segundo, esperando sentir esa intensidad después, inconscientemente estamos decidiendo sobre un proceso que no admite razón ni decisión. Uno no decide sentir intensidad, uno no decide sentir; siente o no siente. El resto nace o no nace.

     La sentencia, que culmina la primera fase, proyecta los designios de lo segundo. Cuando está la intensidad, no hay decisión que no parezca razonable, si ella implica la llegada del ser u objeto amado. Mueren las excusas, se invisibilizan los miedos, y entendemos que todas nuestras decisiones, de una y otra forma, apuntan a la cercanía de lo amado. Retener, reprimir, contener eso, es matar cualquier proyección; o evidenciar su inexistencia. Y, sin embargo, el ejercicio ansioso, no es como pudiera parecer, correr a lo amado, sino pensar que lo segundo llega sin la locura de lo primero. Ese amor nace muerto, y amores que mueren nunca matan; porque amores que matan nunca mueren…

     Tampoco es un acto individual; el amor se define en correspondencia. Es un acto que implica necesariamente un otro. Correspondencia, que a su vez, importa una temperatura; pensar amor en el ser amado, no es lo mismo que pensar un concepto matemático o un precepto legal, su presencia y grado de corroboración aumenta y disminuye su temperatura en cuanto al grado de atención y tensión. No es baladí hablar de un amor frío o cálido en el lenguaje pagano. Sentir como abriga y desabriga es una forma de percibirlo y medirlo. Su presencia física no obsta la sensación; con más estilo Luis Ramiro la representa diciendo “la distancia no suele tener importancia si acaba donde empiezan sus pies”.

     Parte de y con uno, porque es parte de uno y en uno comienza. A pesar de la necesaria reciprocidad, no es posible amar al otro sin amarse uno mismo. Cuando el amor propio/la autoestima, se encuentra débil o enfermo, el amor no florece sino sólo una ilusión con perfume de realidad o necesidad enfermiza e infantil de amor a través de ojos ajenos.

lunes, 4 de marzo de 2019

Distancia



A veces, el mundo se percibe mejor cuando tomamos distancia. La ansiedad de los laberintos, la frustración de no poder movernos de un lugar a otro, el cansancio que implica pensar que cada ruta debe tener una explicación y motivo y así no caer en el prejuicio e intolerancia más propia que ajena... todo desaparece cuando sientes en altura.

La levedad de cada segundo de contemplación se combina con la fuerza de la imagen dentro; pasado y futuro se despojan de sus emociones y se tornan imágenes envueltas de este presente frágil e inexorable; en estas nubes densas que se desarman con el viento; en ese cielo que no soporta un mismo color; y en esas montañas cuya presencia abraza a la mía con fría indiferencia.



sábado, 9 de febrero de 2019

Desadaptaddo

Si crees que vivo fuera de tono; puede que algo de pena me dé la situación. No todos tenemos el privilegio de contar con la innata capacidad de aferrarnos a la estética social, sacrificando nuestras emociones; vivo con lo que Dios me dio, y lo que a golpe y sudor pude mejorar.

Si piensas que mis actos vitales son contrarios al decoro, narrativa y expectativa social… quizás esté mintiendo, pero te replico: vivo una vida instintiva, noble y natural; porque hay algo que, al parecer, no tienes presente en tu mirar y condenar: y es que los desadaptados, también tenemos un corazón. No puedo negarme a amar en la forma que amo, por no estar a la altura del protocolo ornamental del mundo; esto es lo mejor que puedo apostar.

Tú con todo tu talento olvidaste lo principal: y es que quienes somos desadaptados, también tenemos un pecho que pulsa... que pulsa un emocionado, un desgarrado, un desvalido… pero siempre pulsa… pulsa un corazón.

domingo, 15 de julio de 2018

Natales


Natales, Chile.
5 de mayo de 2018 


     La intimidad que revela una fotografía con sus luces, sombras y colores; es esa sutileza del alma que denuncia nuestro estado más frágil al entorno y la naturaleza que la rodea; ponerse detrás de una fotografía, no es lo mismo que ponerse delante; mirarse es, generalmente, mirar lo que uno observa; aterrizar el mundo de los ojos en esa mezcla de colores y emociones que la embargan. Es la infancia, es la ruta a lo desconocido, es la nostalgia de momentos y sensaciones dejadas en el ático de los recuerdos. 

     Detrás de cada imagen detenida, está el reencuentro con lo atávico, con lo sempiterno, con el dulce agraz de nuestras luces y sombras proyectadas en los colores; esa pizca de nuestra esencia que se fragmenta en momentos congelados y que toma movimiento en las emociones que la evocan en cada mirada.

     Natales, es la muestra de lo poco que me cuesta ser libre, de lo mucho que rinde no hacer caso al paso seguro, de que las mejores excusas son siempre las peores y de que el mundo brilla cuando aprendemos a decidir con el instinto y ejecutar con la razón (no al revés…).

     En cada imagen proyectada a ese viaje, a ese ímpetu a lo desconocido, me encuentro siempre con lo mismo: con lo más básico, sencillo, y amable de mis formas. En todo lo que no conozco, aparezco yo en mi mejor ciencia, en mis emociones más íntimas, en el irrestricto respeto que me evoca lo noble y lo instintivo.

     Detrás de cada imagen, retenida por el foco de esta tecnología, aparezco yo viéndola y sintiéndola… no tengo que ponerme enfrente para revelarme.  

Let it be...



Carmen:

“Cuando me encuentro en tiempos tormentosos, madre Mary viene a mí, susurrando palabras de sabiduría: déjalo ser… y en mis horas más oscuras ella está parada justo enfrente mío diciendo palabras de sabiduría: let it be…”.

En 1970 Paul McCartney compuso este tremendo tema a partir de un sueño en donde su madre Mary, en un época turbulenta para él, se le apareció en un sueño, muy reconfortada, "bien" y diciéndole: “todo va estar bien”… “Let it be”…

Los Beatles, en general, suelen aparecer en distintos e importantes momentos de mi historia con un tema que, si bien pude escuchar mil veces antes, cobra un sentido especial en momentos especiales.

Let it be, es el tema de los 10 años de ese aniversario de vida y muerte de madre Carmen; quien a veces aparece en mis sueños, reconfortada, sin dolor, sin lágrimas; y dándome a entender eso… let it be… No hay día en que no la tenga en mi mente y en el corazón, bien ubicada; en la mejor zona de su humor, en lo más alto de sus carcajadas, en el amor a los amigos y la familia; afortunadamente no hay pena en mi vida que no se vuelva flor y no hay flor en mi día que no evoque, en alguna forma, su sempiterna presencia.

No te puedo recordar, no te puedo olvidar, no te puedo dividir... porque a estas alturas, y con 10 años que parecen un día, te siento parte de mí, atada a lo más íntimo de mis gestos. No hay día en que piense, sienta y compruebe que mis mejores formas, siempre serán tu más sana presencia.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Historia del pescador

Viña del mar. Noviembre 2017

   Dentro de las cosas banales del día a día, y que marcaron mi estadía en Noruega, estaba la repetida escena de ir al baño de la casa y disfrutar del inevitable ejercicio de contemplación que tales prácticas conllevan; a diferencia de Chile en donde la práctica normal es leer cuanta instrucción, componentes y elaboración en frascos de shampoo o jabón exista a la mano; en Noruega la estancia de baño estaba lleno de pequeños cuadros con pequeños pergaminos con historias. Para quien está enfrentándose a esa lengua, tan inhóspita y lejana, el ejercicio de leer dichos pergaminos constituía parte de la dinámica diaria y necesaria de contemplación reflexiva, propia de aquellos espacios tan pequeños.

   Fue ahí que me encontré con un pergamino colgado en el muro, y que leía diariamente hasta mi último día en dichas tierras, y que hablaba de un pescador portugués y un hombre de negocios. La historia consistía básicamente en lo siguiente: Un día en la playa a las 11 de la mañana estaba un pescador portugués tomando sol; en ese momento se acerca un hombre de negocios, quien lo ve plácidamente instalado sobre la arena y le pregunta por qué estaba tan temprano en la playa; y el pescador le responde que hoy se levantó temprano a pescar y la pesca estuvo tan buena que llenó la cuota del día de peces en muy poco tiempo, por lo que vino a la playa a disfrutar del sol.

   Un poco consternado, el hombre de negocios, lo mira y le pregunta: - pero ¿por qué no seguiste pescando si la pesca estaba tan buena el día de hoy? A lo que el pescador le responde: - Y ¿por qué iba yo hacer eso? El hombre, ahora un poco más vehemente, le dice: - pues si aprovechas la buena pesca para pescar más, tendrás más dinero en tus bolsillos. Y el pescador volvió a replicarle: - Y ¿por qué habría de querer eso? El hombre, poniéndose de pie, le responde: - Porque de esa forma podrías ahorrar y comprar otro bote y así tener un empleado y ganar el doble de lo que ganas ahora. Ante esa afirmación le responde el pescador sin inmutarse: - Y ¿para qué querría yo eso? El hombre, cada vez con más energías, le responde: - Porque de esa forma, podrías tener aún más dinero, ahorrar más y comprar más botes y eventualmente tener más personas que trabajen para ti y de esa forma no tendrías que trabajar más; y podrías, cuando quisieras, ir a la playa a tomar todo el sol que quieras. Ante esa respuesta el pescador gira la cabeza y lo mira para decirle: - Estoy en la playa tomando todo el sol que quiero.


   A veces pienso que complicamos nuestros propios estados de bienestar o decidimos tomar caminos más largos para mantener lo que podemos tener en ese minuto; el presente es el futuro. Este es el síntoma de pensar demasiado las cosas, y mirar para adelante en vez de mirarse en ese momento. Siempre he sentido que la felicidad es un músculo, y que hay dos formas de vivir en torno a ese músculo: una es pensando en hacer cosas y preparar situaciones futuras para entrenarlo y no entrenarlo; y la otra es salir, no pensar y entrenar. Cada vez que pienso que para ser feliz tengo que lograr o tener algo, no logro encontrar el modo. Por lo general escucho gente decirme que la felicidad son momentos, pero de verdad creo y sé que puede llegar a ser un estado; es cosa de escucharse y no pensar; fluir, pero fluir con uno.  

sábado, 3 de agosto de 2013

La Concepción




 Foto tomada el 30 de julio a las 8:00 hrs. en Andrés Bello con La Concepción (Proidencia)


Aquí va una de las imágenes que más conmueve mis horas tempranas en La Concepción; la presencia más constante, segura e inmediata en mi jornada laboral; y que adorna mi día junto con la ciudad, el mercado de esta nueva Providencia, y la casa. 
 .
Así se inicia, para este ciudadano de cuatro días, lo que podría ser una versión del mundo ordinario, prosaico y rutinario; lleno de actividades, ocupaciones y preocupaciones calculables, medibles, sustentables y financiables; y en el que nada, a primera vista, pareciera ser extraordinario.
  .
Y, sin embargo, no sé si pudiese llamar "emoción" a la tregua con este apuro que a veces siento; pero sí hablaré del hecho de detener, y ver detenido por un instante, este ánimo frenético que marca el tono y estilo imperante en los días de mi milenio convulsionado en una incurable epilepsia de ideas y palabras ajenas.
  .
O quizás solo deba hacer mención a la adrenalina que implica colocarme detrás de esta foto y frente a esta imagen, cubierto en blanco, negro, gris y corbata; y, en medio de la contingencia, tratar de entorpecer el tránsito; o intentar al menos conmover, con  algo de ingenio, este impetuoso apuro que suele atenderme a la entrada de la ciudad