domingo, 19 de agosto de 2012

Y así con nuestros días



Y así con nuestros días… 10 minutos para: calentar leche, revolverla, luego mezclar un poco de ésta en un vaso con una cuchardita de manjar hasta que quede un licuado denso; y juntar, en otro lado, una pizca de polvo de nuez moscada, canela, chocolate y café con un poco de agua hirviendo… al final corte y pegue todo en una taza...
.
Aquí va el primer sorbo de aromas; y si hay algo que me conmueve de ciertas culturas, es aquel maravilloso esfuerzo de convertir lo ordinario en extraordinario; esa capacidad de embellecer lo natural, provocando un rito; la aptitud de confeccionar un arte de algo tan mundano, monótono y cotidiano como puede ser el diario vivir.
.
Un ejemplo de cultura que enseña como todo puede ser llevado a alguna forma superior de belleza; de como el manto de la tosquedad, que va cubriendo a la inevitable rutina, puede bordarse con mejores formas; de como esas formas labradas pueden ir perfeccionándose, en beldad, a cada momento de nuestra persistencia; de cómo esa persistencia, prolongada en el tiempo, va edificando la estructura de un buen hábito; de como ese hábito se torna en sana costumbre; y, de como esa costumbre forja mi carácter y me invita a pensar que no tengo por qué ningunear a la rutina, sino que puedo embellecerla, hacerla parte de mí, mejorarla y cambiarla así.  
.
La idea gorda de esta semana: “Mire como el chinito embellece esa porquería persistiendo en ella…” …tratando de que el segundo sorbo sea mejor que el primero; que el tercero tenga más sentido que el segundo; que el cuarto encuentre modos más graciosos que el tercero; y así nos llenamos con "las ex-porquerías" de la vida a sorbitos…
.
Esta foto la tomé hace un par de semanas; y creo sirve para ejemplificarme en lo ya dicho. Lo que empezó hace 8 meses con un té y un paquete de mini cookies a las 10:00 hrs. de la mañana, en una pausa de 20 minutos; se convirtió en esto… Y aquí viene el último sorbo: y así con nuestros días…