domingo, 15 de julio de 2018

Natales


Natales, Chile.
5 de mayo de 2018 


     La intimidad que revela una fotografía con sus luces, sombras y colores; es esa sutileza del alma que denuncia nuestro estado más frágil al entorno y la naturaleza que la rodea; ponerse detrás de una fotografía, no es lo mismo que ponerse delante; mirarse es, generalmente, mirar lo que uno observa; aterrizar el mundo de los ojos en esa mezcla de colores y emociones que la embargan. Es la infancia, es la ruta a lo desconocido, es la nostalgia de momentos y sensaciones dejadas en el ático de los recuerdos. 

     Detrás de cada imagen detenida, está el reencuentro con lo atávico, con lo sempiterno, con el dulce agraz de nuestras luces y sombras proyectadas en los colores; esa pizca de nuestra esencia que se fragmenta en momentos congelados y que toma movimiento en las emociones que la evocan en cada mirada.

     Natales, es la muestra de lo poco que me cuesta ser libre, de lo mucho que rinde no hacer caso al paso seguro, de que las mejores excusas son siempre las peores y de que el mundo brilla cuando aprendemos a decidir con el instinto y ejecutar con la razón (no al revés…).

     En cada imagen proyectada a ese viaje, a ese ímpetu a lo desconocido, me encuentro siempre con lo mismo: con lo más básico, sencillo, y amable de mis formas. En todo lo que no conozco, aparezco yo en mi mejor ciencia, en mis emociones más íntimas, en el irrestricto respeto que me evoca lo noble y lo instintivo.

     Detrás de cada imagen, retenida por el foco de esta tecnología, aparezco yo viéndola y sintiéndola… no tengo que ponerme enfrente para revelarme.  

Let it be...



Carmen:

“Cuando me encuentro en tiempos tormentosos, madre Mary viene a mí, susurrando palabras de sabiduría: déjalo ser… y en mis horas más oscuras ella está parada justo enfrente mío diciendo palabras de sabiduría: let it be…”.

En 1970 Paul McCartney compuso este tremendo tema a partir de un sueño en donde su madre Mary, en un época turbulenta para él, se le apareció en un sueño, muy reconfortada, "bien" y diciéndole: “todo va estar bien”… “Let it be”…

Los Beatles, en general, suelen aparecer en distintos e importantes momentos de mi historia con un tema que, si bien pude escuchar mil veces antes, cobra un sentido especial en momentos especiales.

Let it be, es el tema de los 10 años de ese aniversario de vida y muerte de madre Carmen; quien a veces aparece en mis sueños, reconfortada, sin dolor, sin lágrimas; y dándome a entender eso… let it be… No hay día en que no la tenga en mi mente y en el corazón, bien ubicada; en la mejor zona de su humor, en lo más alto de sus carcajadas, en el amor a los amigos y la familia; afortunadamente no hay pena en mi vida que no se vuelva flor y no hay flor en mi día que no evoque, en alguna forma, su sempiterna presencia.

No te puedo recordar, no te puedo olvidar, no te puedo dividir... porque a estas alturas, y con 10 años que parecen un día, te siento parte de mí, atada a lo más íntimo de mis gestos. No hay día en que piense, sienta y compruebe que mis mejores formas, siempre serán tu más sana presencia.