sábado 14 de enero de 2012

Barney's Version



Hace un par de semanas, en el Cine arte, vi una película notable; “El mundo según Barney” (Barney's Version o La versione di Barney) del director Richard J. Lewis, quien hasta ese momento, salvo una película menor, dirigía series de televisión como CSI Miami. Para más información técnica vean FilmAffinity o Wikipedia.  
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La película tiene cuatro méritos que a mi parecer la hacen imprescindible. Deberían, quizás, ver la película antes de leer esto, pero si calculan que en el corto tiempo no la van a descargar y les da lo mismo el spoiler; be my guest.
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El primer gran mérito que se rescata de este film, se da en que, en más de una ocasión, la música que se oye es Leonard Cohen en sus mejores temas. Para quienes aún no conocen a este insigne personaje de la música; Cohen, a mi parecer, simboliza en su melodía una plañidera melancolía interior que podría representarse en la imagen de un cuarto semi oscuro con una leve iluminación roja, paredes verde musgo con líneas negras, un whisky sin hielo, un cigarro posando en una mano cansada sobre una mesa que se hunde en su espesa neblina de nicotina y dos ojos rojos perdidos en el tiempo… If you want a lover, I'll do anything you ask me to, and if you want another kind of love, i'll wear a mask for you... 
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Por muy miserable que parezca dicha descripción, el poder representarla melódicamente, nos guste o no, requiere de una maestría única y el poder armonizar ciertas escenas de dicha película con el estilo único de Cohen constituye, según yo, un primer gran mérito… Ya con esto vale la pena mirar el film.
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El Segundo mérito dice relación con dos personajes de la filmación. De menor a mayor importancia debería destacar la presencia de Paul Giamatti cuyo único film en que lo había visto como protagonista fue en “American splendor” (buen film) y vale concluir que le vienen bien los papeles de inmundicia humana.  El segundo grande, que tiene en realidad un papel segundario, es Dustin Hoffman que para mí es siempre el héroe de todas las películas en que lo veo. No tiene papeles humorísticos, pero según yo ¡tiene un humor insuperable! (quizás fui el único en cine que se reía con gusto y a carcajadas con él [lo bueno es que fuera de mi acompañante, que está habituada a esos arranques míos, habían tres parejas de ancianos; quienes, asumo, no deben acordarse ni de la película a estas alturas]).
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El tercer mérito dice relación con su trama llena de simbolismo en donde nada, o muy poco, fue dejado al azar. La cantidad de detalles que se aprecia entre la historia y las formas de los personajes era exquisita, obliga a verla por segunda, tercera y cuarta vez a fin de ir asociando todos los puntos. 
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Y el cuarto mérito, en estrecha relación con el punto anterior, fue la ilustración de una conducta en la que, creo, uno suele incurrir con cierta frecuencia; me refiero a aquella de hacerse daño inconsciente cuando se está inseguro, en un estado de temor, o cuando el actuar propio no se apega a los valores éticos que yacen en su intimidad, en fin, cuando existe un desfase entre el espíritu y el obrar. ¿Han visto aquellas personas que se comen las uñas cuando están tensas, ansiosas, preocupadas tristes? ¿Han visto a aquellas personas que se arrancan cueros de los labios o manos en los mismos estados? ¿Han visto personas que comen sin necesidad solo por estar preocupados, o fuman como condenados al hecho? Creo que todas esas conductas exteriores de una Y otra forma simbolizan el flagelo personal que nos irrogamos cuando no hacemos lo que queremos hacer, y, aun más, cuando nos inventamos la mejor de las excusas para ¡no hacerlo! (es raro, pero uno sufre, quizás secretamente, cuando la excusa para no hacer algo bien, o que se quiere, es demasiado buena… piénselo).
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Ahora bien, ese cariz externo que les comento (comerse partes del cuerpo o mutilarse en pequeñas dosis [porque eso es]) constituye una de las tantas formas de castigarse, en especial, si tomamos en consideración que la conducta autodestructiva (y de auto retribución por faltas personales) puede tomar un sinnúmero de direcciones, por ejemplo: ¿Se ha visto alguna vez tomando una decisión real, pero realmente estúpida y que, por lo demás, no quiere para sí, pero la toma sólo porque siente miedo o rabia por un hecho? En este segundo ámbito se radican varias de las decisiones y situaciones que se ven en la película ¡con geniales ilustraciones! 
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Creo que el film, fuera de entretener a más no poder, da pie para verse y comprenderse en el mundo, para entender que el stress, que el agobio y que los problemas son penas y/o castigos que nosotros mismos, sin ayuda de nadie, nos imponemos ¿Por qué? ¿Quién elige el castigo? ¿Quién los ejecuta?
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Creo que uno siempre tiene dos opciones: dejarse sufrir y esperar a que la tormenta pase (cumplir la pena); o aprender a bailar bajo la lluvia… 

martes 20 de diciembre de 2011

Carta y poesía




Hay gente que goza escribiendo poesía, en especial aquí (Chile). En lo personal, nunca he sentido el ánimo de intentarlo; en cambio mi fruición, a más no poder, se da escribiendo cartas. 

En el último tiempo descubrí que la poesía que vive en el resto, es la carta que me escribo y que le escribo al mundo; que la emoción contenida en verso es para mí la emoción hallada en cada línea epistolar. 

No sé si es su realidad e intrínseca cercanía con el alma, la que me enamora; o una mezcla entre esperanza y ansiedad propias de la puericia remanente e irreductible, que se guarda y manifiesta siempre en el hecho y ánimo de una respuesta; o bien, el carácter singular que evidencia una carta contra el ánimo universal contenido en el verso poético; a veces siento que puede ser el compromiso sentimental que cada postal lleva en sus palabras una vez que se despacha. En fin, quizás sea otra cosa, o todo a la vez; lo que sí sé es que resulta insoslayable para la expresión de mi espíritu en su dimensión emotiva.

Suelo verme en dos contextos al confeccionar una postal: 

a) El primero, sujetando mi emoción o estado a la punta de un verbo objetivo. El cual no admite mayor análisis.
b) El segundo, se fragua en el acontecimiento que antecede una separación personal (física, temporal, sentimental, etc.) con esa emoción subyugada a cualquier forma (experiencia, aspiración en sueño, imagen, etc.) en una suerte de dicotomía casi esquizofrénica; en otras palabras: escribir una carta es un acto personal que implica estar alejado del objeto/sujeto que la provoca. Sin perjuicio de que en mi último tiempo he abrazado, cada vez con más fuerza, la idea de que las emociones van más allá de las figuras que creemos las llenan, pues estas últimas se aprestan siempre a ser más transitorias e imaginarias (por mucho que las ilustremos con la realidad) que las primeras. En términos menos abstractos, equivaldría a decir que las emociones de un individuo no se justifican por el entorno que lo condiciona (cosas/personas), sino por el estado o ánimo que hace de binóculo del mundo que lo acompaña.

En fin, aquí va una carta; mi mejor intento de poesía y de ilustrar lo que mencionaba antes, es decir, la relación del objeto encerrado en la imagen que se relata, ante su palmaria prescindencia de las verdaderas emociones que se esconden. Lo que se leerá pretende un conato en la creación de dos sensaciones que hallo exquisitas y necesarias para el buen vivir/amar (se/te/les [en ese orden]); coordinación y complicidad.

He tenido unos días en los que siento me falta tiempo para terminar todo lo que me propongo hacer. Parte de esas propuestas es sentarme tranquilamente y canalizar en palabras, versos y melodías todo lo que durante mi jornada me nace contarte.

Siento que de una Y otra forma, cada acontecimiento -sea externo, sea del mundo de mis ideas- constituye algo que: o quiero, o no quiero contarte. Es extraño, pero de una y otra forma converso “con(m/t)igo” todo el día, preparo lo que quiero decir y lo guardo para algún momento de tranquilidad. Sin embargo, creo que, por mucho que guarde celosamente esta instancia de pretender contarte cosas o hacerte preguntas, lo que de verdad añoro es terminar mi jornada a las 20:30 hrs., abrir la puerta de mi dormitorio y encontrarte ahí; compartirme contigo desde lo animal hasta lo dulce, amar hasta el cansancio del cuerpo y luego bajar contigo las escaleras, cortar la mitad de una chirimoya, sacar ocho hielos, cuatro cucharadas de pulpa del mismo fruto, un cuarto de plátano y cuatro cucharadas de azúcar flor para tomar, un jugo natural de chirimoya con plátano (probablemente el más exquisito que te puedas imaginar) en el techo de mi pieza, que promete una vista hermosa al mar y las estrellas. Sacar la guitarra y mostrarte las canciones que aprendo todos los días, y tocar contigo las canciones que hemos aprendido; y reír, reír y reír; hacer una madrugada completa de nosotros, con forma de nosotros, con olor a nosotros, con sabor a nosotros… y reír, reír, reír, y reír; porque siempre, quiéralo o no, contigo es distinto, contigo siempre es distinto... 

Tenía pensado escribir otra cosa, pero desde la segunda línea del párrafo anterior en adelante la historia cambió el rumbo... Porque sí, porque contigo siempre es así... Hay una reflexión de Thoreau en su libro sobre la vida en Walden que me encanta y que tenía en mente mientras escribía el aparte anterior, dice así: "percibí entonces en mí un instinto hacia una vida más elevada, o espiritual como suele decirse, como sucede en la mayoría de los hombres, y otro instinto hacia un nivel primitivo y salvaje, y siento el mismo respeto tanto por uno, como por el otro...” 

Habiendo en mente esa reflexión, y el párrafo anterior a ella, puedo concluirte en lo siguiente: De una Y otra forma eres esa exquisita mezcla entre lo brutal y lo divino, entre lo carnal y aquello que precede lo melódico, una mezcla perfecta entre lo más dulce y tierno del amor y la bestial lujuria... En fin… quisiera abrir la puerta de mi dormitorio y encontrarte ahí... En esa mezcla perfecta que provocas.


domingo 18 de diciembre de 2011

Algo personal

Amigos míos:

¿Les puedo contar, o mejor dicho, quieren escuchar mi historia sobre esta chica que entró a mi vida para quedarse? Sí, hablo de ella… aquella que deseé tanto que llegaba a lamentarlo, pero de lo cual, paradójicamente, no me arrepiento nunca.
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¡Cuando pienso en todas las veces que intenté dejarla! ¡Uff! Se volteaba y lloraba; prometía el mundo para mí, y yo le creía. Aunque después de todo este tiempo, no sé bien por qué lo hacía.
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Sí, me refiero a la que me humillaba cuando estaba con mis amigos, al punto de hacerme sentir estúpido. ¡Sí!, ella, la que cuando le decía que se veía hermosa me respondía actuando como si mi comentario se sobreentendiese; una tipa cool simplemente, cool, cool, cool.
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¿Le habrán enseñado cuando pequeña que el dolor trae al placer? ¿Lo habrá entendido así? ¿Que el hombre debe romperse el lomo para ganarse un día de descanso? ¿Seguirá pensando eso cuando esté muerto?

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Con este notable tema de los Beatles amigos míos, comienza una de las mejores películas que he visto este año; “Across the universe” de Julie Taymor. El tema se plasma en la primera escena del film en la excelente voz de Jim Sturgess, quien hasta ese entonces, me atrevería decir era un desconocido en el cine. 
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No incurriré en spoilers, por lo que, en principio,  les dejaré, a modo de promoción, la primera escena de este notable largometraje, mezclada con este excelente tema de los jóvenes de Liverpool.



Ahora bien, si no está convencido y se pregunta de qué trata la película; la respuesta puede expresarse en dos formas:
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1. En términos provocativos, se trata de hacerle pensar que detrás de cada canción hay una historia que puede sentirse y asimilarse en la vida real, desde la experiencia; que usted puede apreciar el hecho que, en interpretación del director, lleva a la canción; o bien hacer el esfuerzo (que según yo cuesta) de buscar un hecho (histórico o ficticio) que explica el tema musical interpretado.
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Confesión personal: Siempre, desde los 12 años (después de escuchar a Carlos Genovese), quise ser un “cuenta cuentos” (de entre las tantas cosas en que me sueño y soñé); ser aquel sujeto que se para frente a una, dos, diez, quince o cien personas y les cuenta una historia como si fuera propia. Generando en el espectador esa sensación de cercanía con las palabras; en donde la empatía del receptor actúa en su máximo esplendor; en donde las palabras del emisor dejan su dimensión objetiva y se convierten en imágenes, dudas, sospechas, intrigas, pasión. En donde cada letra no se llena con conceptos, sino con experiencias, dolores, alegrías, carencias y fortalezas personales; en definitiva, ser aquel que regala palabras a quien las llena con su mundo (un cuenta cuentos). Creo que una de las cosas más bellas de esta esfera planetaria es poder regalar una emoción (cualquiera) con una palabra, proferir un sonido y provocar un movimiento en el alma de otro sujeto, ¡Qué delicia!

2. En términos explicativos (Sin spoilers); 

Se trata de una contextualización de los temas de los Beatles, ejecutada por grandes voces (desconocidas para nuestro medio); en donde se plantea musicalmente la compleja, polifacética y notable evolución artística de los Beatles. 

A mi parecer, en materia de películas/musicales, uno siempre tiene por lo menos tres opciones:

a) Musicalizar un contexto, histórico o ficticio (como en Jesucristo Super Estrella de Norman Jewison en el año ´73). En este caso el hecho acontecido se musicaliza. 



b) Elaborar una trama y ponerle música, sin tanta coherencia o substancia en el lazo que une la trama a la música; en otras palabras, en donde tanto una y otra son prescindibles entre sí. Este es el caso de "¡Mamma mia! la película" en donde se incluye a Meryl Streep, Pierce Brosnan, Colin Firth y Amanda Seyfried para cantar canciones de Abba, en una historia que resulta ser completamente prescindible de las canciones que suenan ahí.



c) Por último, se puede tomar un grupo, ver su historia, su evolución artística y contextualizarlo. Mostrar el arte de los Beatles que va desde el amor juvenil y la inocencia musical hasta la profundidad política y filosófica, propia de la época y de las que nadie estuvo ajeno.

Creo que “Across the universe” se enmarca en esta tercera categoría. Se trata, en definitiva, de una película completísima sobre un grupo musical y un episodio histórico en donde, querámoslo o no, de una u otra forma, hemos sido todos testigos presenciales o de oídas.

Aquí esta el verdadero inicio de la película. Disfrútela.


viernes 28 de octubre de 2011

El sutil y delicado encanto de la ironía



En un librito muy interesante sobre "Dichos, frases y refranes con Historia" de Héctor Velis-Meza se comenta que el término "darse vuelta la chaqueta" fue acuñado precisamente en los tiempos de la reforma protestante; en donde quienes apoyaban a la Iglesia romana usaban un estilo de casaca distinta de los que apoyaban a Lutero.

La historia cuenta que antes de pasar de una facción a otra, los ciudadanos tomaban la precaución de ponerse la chaqueta al revés, para que no los identificaran como enemigos y corrieran peligro de muerte. A aquel pequeño acto de deserción, en aquel entonces, se le habría llamado volverse la casaca o darse vuelta la chaqueta.

La razón que motiva esta reflexión es el contexto en el que se dio el siguiente titular publicado en la Tercera; "Larroulet dice que el gobierno rechazará cualquier intento de desnaturalizar el matrimonio y que no apoyarán jamás el aborto o la eutanasia En medio de la ceremonia para conmemorar los 494 años de la reforma protestante, el ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, reafirmó los compromisos del gobierno con la Iglesia evangélica, en materia valórica..." simpático.

martes 11 de octubre de 2011

Robin Williams



Constituye un hecho público y notorio que Robin Williams, en donde mejor se maneja, con un par de excepciones, es en aquellas películas en que interpreta al humorista irreverente que trata de transformar su espacio y el mundo desde el humor desafiante a las instituciones.

Si bien puede ser repetitivo escuchar la misma melodía con distintas letras, no deja de ser encantador y rescatable. Posee un encanto único (o "un único encanto" si nos ponemos mordaces), y lo sabe entregar. Les rescato tres escenas que disfruto siempre con mucho agrado. 

La primera es de la película Good morning Vietnam de Barry Levinson (el mismo director de la Tormenta perfecta), película que le valió a Williams su primera nominación al oscar en 1987 y con esto (sin perjuicio de la película un ruso en Nueva York) su entrada de la pantalla chica al cine de Hollywood.  Destaca, desde ya, ese inagotable talento para hacer imitaciones.



La segunda, es una de las partes dramáticas de Patch Adams, que si bien sigue la misma lógica de las películas de Robin Williams, le agrega unos toques de dramatismo que logra interpretar con singular maestría. Lo lindo de esta escena, fuera de lo emotiva, es que el poema que lee es de uno de los grandes de la poesía  (Neruda de su obra Cien sonetos de amor). 


No Te Amo

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan en fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma. 


Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
Sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

En tercer Lugar; esta notable escena de la película Happy Feet en donde hace la voz de "Ramón". Para mí es una de las mejores escenas de la película, en donde interpreta, con su maestría y en forma bastante fidedigna, la versión portorriqueña de los pingüinos. 





lunes 10 de octubre de 2011

Ett och noll (Bo Kaspers Orkester)

 

Aquí va un excelente tema de un remarcable grupo (Bo Kaspers Orkester - La orquesta de Bo Kaspers) de rock/jazz sueco con 20 años de historia y excelentes producciones. Creo que vale la pena compartirlo con el mundo.

El tema es del disco Hittils, el cual, si les agrada deberían descargar pues tiene canciones hermosas, las cuales se pueden disfrutar desde lo melódico sin mayores problemas.

La dudosa traducción sueco/español del tema que les comparto fue hecha por mí, por lo que es posible (muy posible) que los significados sean aproximados, mas no exactos.

Ett och noll (Uno y cero)

Para ella es blanco y negro
Es infierno y cielo
Es el margen o el centro
Es sueño o vértigo.

Y yo, alrededor a tientas, sin una pista.
Entre uno y cero, uno y cero
Entre uno y cero.

Para ella esta bien y mal
Es todo o nada
Es besar o escupir
Es abstracto o concreto.

Y yo, alrededor a tientas, sin una pista.
Entre uno y cero, y cero
Entre uno y cero.

Para ella es día y noche
Es sol o la luna
Son lágrimas o risa.
Al norte de Nordland o en Skåne.

Y yo, alrededor a tientas, sin una pista.
Entre uno y cero, uno y cero
Entre uno y cero.

Y el cierre va abajo y arriba
Puedo notar aun
Que nos tenemos cada uno para sonreír
Lo que parece funcionar.

Y yo, alrededor a tientas, sin una pista.
Entre uno y cero, uno y cero
Entre uno y cero
Entre uno y cero, uno y cero.

domingo 9 de octubre de 2011

El querer (Manuel Machado)

 
¿Les ataca a veces aquella sensación de que el mundo les entrega un sinnúmero de señales, a título de donación; las cuales sienten pueden tomar con soberana libertad, hacerlos propios y entregarlos de nuevo?

Creo que al momento de tomarlas, las letras y sonidos, dejan de ser obra del autor y pasan a ser obra de quien las entrega y recibe, y, a su vez, de quien las ha recibido y las vuelve a entregar (divina dialéctica y comunicación!). Éstas se llenan con nuestras propias imágenes, experiencias, formas y recuerdos; creando un universo infinito de nunca acabar, que sobrevive a todo y todos.

El hallazgo de una nueva palabra, de un nuevo sonido, de un nuevo beso que pudiendo tener 100 años de antigüedad y repetición, renacen en su juventud, en el preciso y exquisito instante en que aparecen, tiene un encanto propio y sin parangón.

La maravilla de sentir que se puede pasar 100 veces por el mismo mundo y sentirlo 100 veces como un mundo distinto. Y, por sobre todo, experimentar que esos 100 mundos, que pasan por uno, dependen de uno, de nuestros ojos, de nuestro olfato, y de todos nuestros sentidos; que le brindan 100 atmósferas distintas para verlos, respirarlos y sentirlos.

Esta es una de las cosas más lindas del seminario de penal con Guzmán; Identificar, en cada ocasión, que su inteligencia y amor por el conocimiento no se reducen solo a la atroz disciplina que nos llama, sino que se extiende a las formas más bellas del arte, en especial la poesía. El poema motivo de esta reflexión fue uno de los tantos regalos del maestro a los miembros del seminario.

Introducción al poema: Si los Parras son la familia de artistas que tiene Chile, los Machados son los de España. Tenemos a Antonio Machado padre, conocido folclorista Andaluz, y sus hijos Antonio, José y Manuel los tres poetas de gran nivel. El poema que les acompaño es del mayor de los tres Machados (Manuel) y de uno de los representantes más conocidos del modernismo literario en España.

El querer

En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga,
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma.

Me he enamorado de ti
y es enfermedad tan mala,
que ni la muerte la cura,
¡bien lo saben los que aman!

Loco me pongo si escucho
el ruido de tu charla,
y el contacto de tu mano
me da la vida y me mata.

Yo quisiera ser el aire
que toda entera te abraza,
yo quisiera ser la sangre
que corre por tus entrañas.

Son las líneas de tu cuerpo
el modelo de mis ansias,
el camino de mis besos
y el imán de mis miradas.

Siento al ceñir tu cintura
una duda que me mata
que quisiera en un abrazo
todo tu cuerpo y tu alma.

Estoy enfermo de ti,
de curar no hay esperanza,
que en la sed de este amor loco
tu eres mi sed y mi agua.

Maldita sea la hora
en que contemplé tu cara,
en que vi tus ojos negros
y besé tus labios grana.

Maldita sea la sed
y maldita sea el agua,
maldito sea el veneno
que envenena y que no mata.

En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga,
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma.