domingo, 9 de diciembre de 2012

C´eravamo tanto amati



"Creímos poder cambiar el mundo y el mundo nos cambió a nosotros..."
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Este film es uno de mis favoritos en la vida. No es drama, no es comedia, no es un film político, no es un film de guerra, no es amor, no es intriga; quizás sea todo eso a la vez, quizás sea sólo el hombre en su inmensa complejidad. Pues, la verdad, no sabría qué categoría asignarle; mas, y sin embargo, lo que sí sé es que es imprescindible... Siendo cada uno de esos temas (o ninguno de ellos) interpretado por los mejores referentes de una gran época; probablemente, la más remarcable e inspirada de la historia del cine italiano.
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Me faltan palabras para describir todas las emociones que se experimentan en cada escena del film, desde la risa a la impotencia, desde el amor a la frustración e indiferencia, desde la pasión política al peor de los letargos, desde la profundidad del ser a su misma levedad, y viceversa; una montaña rusa de situaciones magistralmente hiladas, e insisto: todas tan complejas y divertidas como el hombre.
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30 años de historia italiana en donde 3 hombres; uno víctima de las circunstancias, otro de sus emociones y el tercero de un idealismo religioso exacerbado, son presas de un mismo amor, que los define, en mayor y menor media, por casi tres décadas. Las situaciones, ideas, corrientes, luchas, encuentros, desencuentros y emociones que se vierten en esta maravillosa obra, y a través de estos personajes, son una ilustración y crítica a esos 30 años de Italia de post guerra.
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En lo personal creo y siento que esta película es tan buena, pero tan buena que sólo, y de pura emoción, los arrastraría de un brazo a verla, sin tener que invertir más palabras, en el arte del convencimiento, que pudieran intentar tocarles alguna fibra, porque este film las toca todas.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Te propongo un beso

Te propongo un beso.
Uno que sepa a eternidad,
y que nada diga en realidad;
Uno, que vaya olvidando, en su potencial perpetuo, ese lenguaje de gastados anuncios protocolares.
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Un beso, que sólo un beso, que siempre un beso, y que nada más.
Quizás el más curioso;
Libre de razones, explicaciones o persuasiones;
Y elegido por nosotros en soberana libertad.
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Uno, que nos deje reconocer en nuestras bocas;
sin ánimo de gobierno,
sin ansia dominical,
sin gestos posesivos,
que solos, sólo y siempre, sentimos con sabor a eternidad.
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Deja que salga.
Aunque fallezca en la desesperación de su propia intensidad,
Aunque se desvanezca en el suave mordisco que declaren nuestras bocas al desenlazar su aliento.
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Pues bien sabes y sabrás que, desde hoy, ese halo sempiterno de tus gustos
no será más que el sendero que trazó tu boca en mis labios.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Departures





Hoy a las 17:30 hrs. continuaremos con la maratón de cine y Derecho; para esta ocasión proyectaremos la película, ganadora del óscar como mejor película de habla no inglesa, "Okuribito" (despedidas) del director Yojiro Takita. Comentará esta magnífica obra el profesor Dr. (c) Ricardo Salas Venegas.
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Se trata de un film que conmueve hasta tuétanos; una grandiosa representación, a mi parecer, de cómo las formas artísticas asiáticas logran convertir lo ordinario (que, de sólito, pasa desapercibido) en algo sumamente extraordinario, lleno de significados y que, a la postre, trueca en un rito imponderable e imprescindible para el género humano.
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La película muestra, con toda su intensidad, cómo el arte no se restringe a 7 formas tradicionales, sino, más bien, a un modo de hacer las cosas; a la constancia, a la búsqueda de la perfección, y de la expresión mediante el lenguaje de los gestos; y como, a partir de esas formas vertidas en cualquier situación, podemos hallar más significados y sentido al ser del hombre en su dimensión más íntima.
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Es una verdadera maravilla del cine que emociona e inquieta; desde su temática principal, hasta su música, diálogos, silencios y locaciones.
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Para quienes ya son sufragáneos del cine, sabrán, sin problemas, que el comentario, a cargo del profesor Ricardo Salas, promete tanto y más que la película. Para quienes no lo son, no se pierdan esta oportunidad de escuchar y ser parte de lo que será, seguramente, una gran exposición y debate.
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Por último, y para abundar en cosas que conmueven y alteran todos los sentidos, seguiremos sirviendo galletas y el café importados de los lugares más recónditos de nuestro sistema planetario. Si usted cree que la alteración de los sentidos solo puede ser efecto del consumo psicotropical, les anunciamos que estas galletas, desde sus sabores más selectos, logran resultados análogos (lícitamente análogos...)
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No se pierda y no se lo pierda... 


sábado, 1 de diciembre de 2012

Close to you

Este tema de los Carpenters fue la base que acompañó mi segundo ejercicio. Vendría bien poner "play" y leer en la medida de la música, a fin de coordinar ambos ritmos.

Aquí comienza un segundo ejercicio de escritura; uno que tenía guardado desde hace un rato:

Te susurraría en este minuto la historia más simpática; vertiendo en ella, quizás, la mejor selección de hechos y detalles que pudiesen explicar y justificar mis formas.
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Ten muy presente que, un relato así, incluiría cosas como: sonidos de animales, canciones al estilo "Carpenters"; y palabras grandes como locura, Dios y libertad, con un gran "etc." al final.
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Todo ello mezclado en el teatro de mis ideas, imágenes y fantasías; aquel, al que suelen asistir constantes posibilidades que me reclaman ser consumadas con prisa y sin prelación.
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Y sobre esos tablones te contaría cómo suelo hacer de mi amor diario una perpetua Epifanía; te preguntaría cómo haces para que una oruga renuncie al ritual que cubre su cuerpo, e invente alas de colores, en  pleno invierno, solo para seguirte y arrastrarme desde el ombligo; te pediría que te quedaras un poco más y, en silencio, nos callaras.
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Me reiría fuerte si me llamaras cursi; y, con displicencia escénica, entonaría mis mejores palabras diciendo que: "cursi será el viento que envuelve la nostalgia del ocaso de una flor; o el sol que anuncia la llegada con su rostro en cada aurora primaveral ..."
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Mas, bien sé que, sólo y torpemente, me concluiré diciendo que: "quizás soy algo disperso; que, como de costumbre y sin saber, volé y se me fue, en este trayecto, decirte 'hola' "; para luego decir: "hola".
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Dispénsame si a ratos pareciera que no te estoy mirando; es solo que te pienso demasiado, más de lo que te escribo, menos de lo que te siento.

sábado, 20 de octubre de 2012

Historia del día: Una hora y media en Valparaíso.

Valparaíso. Estación Bellavista (20/10/12)

Fui a buscar un escrito en el civil de Valparaíso hoy (para no ir el lunes). Dejo de estudiar a las 12 y parto, con el ánimo más atlético (corriendo apurado), a los tribunales del puerto para llegar a las 12:35 (cerrado) con todos los acontecimientos que Murphy pudiera haber previsto (menos los perros) y que no relataré para proteger mi honra.


Con un poco de lata en el cuerpo, pero con ánimo festivo (y para no perder el viaje), me fui caminando a una actividad del Museo cielo abierto, para sacar un poco de fotos por los cerros y escuchar música (LA canción del día en realidad).

Y, al llegar, me encuentro con lo mejor de Chile; gente bailando cueca en las calles, empanadas gratis, buena música, una señora de 70 años cantando y aplaudiendo el himno de Wanderers, el infaltable borrachito con un yeso en el brazo, chambriándose en unas escaleras bajo el sol, y el arte porteño de siempre... en fin; en 45 minutos, cuan buen comensal, me serví empanadas, tomé juguito, saqué fotos, disfruté la música, el paisaje, la gente y me devolví a las 14:00 hrs. a la estación Bellavista, que hoy, como nunca, estaba así de bella.

lunes, 8 de octubre de 2012

Hot Coffee




Aquí estamos de nuevo; back in business.

Este miércoles 10 de octubre a las 10:15 hrs. en el Aula Luis Vicuña Suárez de la gloriosa Escuela de Derecho de la U. de Valparaíso continuaremos nuestros ciclo semestral de Cine y Derecho. Para esta ocasión se proyectará "Hot Coffee".

Y vaya que no podría proyectarse mejor historia en género documental. " Hot Coffee"; un retrato profundo del caso del café de McDonalds y la rabanera campaña millonaria de las compañías norteamericanas para distorsionar dicha historia, y así promover reformas al concepto de "agravio a los consumidores", ciertamente en perjuicio de éstos últimos.

El presente documental revela cómo las grandes empresas, con la ayuda de los medios de comunicación, formularon una perversa mezcla de manipulación y mentiras para proteger sus intereses corporativos; siguiendo a cuatro personas cuyas vidas fueron devastadas por los ataques de los tribunales norteamericanos. El documental, en cuestión, desafía los supuestos norteamericanos sobre la idea de la llamada “justicia del premio gordo” (Jackpot justice) en Estados Unidos.

COMENTARIO. Las reflexiones de este documental vendrán de la mano del Director de la Escuela de Derecho Universidad de Valparaíso y catedrático de la rama de Derecho civil, don Ricardo Saavedra Alvarado.

GALLETAS. Para esta ocasión nos limitaremos a servirles las mejores galletas, importadas desde las zonas más dulces y tiernas de Europa, e inmensas cantidades del agua fría más sana y nutritiva que podrían imaginar. Y, en compensación a la ausencia de café caliente, se les respetará, solo por esta vez, y a todos los asistentes, su derecho a utilizar los baños de nuestras gloriosas dependencias.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Los Salieris del arte




Esta interpretación del tema "Sweet Lorraine" de Baker acompañó buena parte de la confección de lo que a continuación les comparto. Creo que representa un buen ejemplo (ojalá no muy rebuscado) de lo que quería comunicarme.




Aquí comienza un ejercicio de escritura que hace rato tenía en mente y que nació a partir de esta singular epifa nía que suele rondar mi cabeza:

Te llevo agazapada en la piel, arraigada en lo hondo de mis formas; a tal profundidad, que lo siento parte de mí; precisamente ahí, en ese territorio en donde ya distinguirte o discriminarte es negarme o socavarme.

He intentado no entregarme, convencerme de que nada bueno saldrá de esto, resistiendo (me) hasta los tuétanos. Y sin embargo, sé perfectamente que te llevo en el capilar de mis membranas, enraizada en lo más sensible e inexpugnable de mi intimidad. 

Mi sino está en lograrme y sentirme digno de mi anuncio; hacerlo bello en mí y compartirlo con tu imperceptible, irrefutable e imperdonable presencia… Y así, mi hado se convence de la necesidad de obrar para sentir la seguridad de tu cercanía; pero me ataca esa incansable voz que acompaña todas mis noches repitiendo y repitiendo: tontito, esta no la ganarás ¿por qué no ocupas la cabeza y  das un paso hacia la realidad…?

Pero, e incluso antes de intenarlo, me detengo, me giro y veo que, de frente a este riesgo irrefrenable, poseo todos los raciocinios y pruebas necesarias para catalogar de absurda mi esperanza; pero esas razones no me hacen mella, pues son razones y nada más que razones, y no es de ella de lo que se apacienta el corazón… Y es que te tengo metida en la piel, y no logro distinguirte sin negarme, y no consigo discriminarte sin denigrarme… pues, en cualquiera de mis mundos, no amarte sería corromperme. 

Defensa al plagio.

La premisa de mi ejercicio (aquel que acaban de leer) parte de mi convicción en el hecho de que sólo amo, o disfruto genuinamente, los objetos (canciones, poemas, películas, personas, cosas, etc.) que logro personificar de alguna forma. Creo que la belleza de las cosas solo se vuelve tal, cuando su proyección interna viene acompañada de imágenes personalísimas, formas propias en interacciones con ésta, y/o en mis emociones estacionales más intrínsecas.

No soy un artista. Mi talento no conmueve en pintura, canto, verso o interpretación; mas, me siento sumamente competente a la hora de avocarme al ejercicio de la “pasión por el arte”. Puedo dudar sobre mis aptitudes para tomar el mundo y hacerlo arte convencional (para el mundo); pero sé que, en mente y alma, me entrego al ejercicio de apropiación y goce del arte existente para hacerlo mío, envolverlo y configurarlo a mis formas y emociones más íntimas.

Creo que lo anterior puede, o debería, leerse como una suerte de confesión (a priori, y posteriori) de constantes plagios de formas artísticas. Y seré cínico en este aspecto, pues desde que presencié la “Ardiente paciencia” de Skármeta a través del inocente, torpe y desesperado amor de Mario Jiménez hacia Beatriz, me ronda una causal de justificación respecto del plagio de arte que resume bien los descarados fundamentos de MIS maneras ajenas.

Cuando Mario Jiménez (el cartero que había plagiado los versos de Neruda para conquistar a Beatriz) se acerca al poeta para increparlo, provoca, a mi parecer, uno de los mejores diálogos de la novela. La escena que verán a continuación en vuestras cabezas sucede así:

 “Poeta y compañero-. Usted me metió en este lío, y usted de aquí me saca. Usted me regaló sus libros, me enseñó a usar la lengua para algo más que pegar estampillas. Usted tiene la culpa de que yo me haya enamorado.
-¡No, señor! ―responde el poeta― Una cosa es que yo te haya regalado un par de mis libros, y otra bien distinta es que te haya autorizado a plagiarlos. Además, le regalaste el poema que yo escribí para Matilde.
-¡La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la usa!” corrigió Mario Jiménez.

Aún recuerdo que, después de haberme tropezado con ese puñetazo de lucidez, mi cabeza asimilaba a la de un payaso desesperado que, ante un importante acontecimiento, gritaba silenciosamente mientras se afirmaba el rostro y corría en círculos pequeños. Y es que ahí estaba yo, como protagonista, saliendo al campo  de batalla con el que mejor podía representarme, Mario Jiménez; ese pobre tonto enamorado, incapaz de estar a la altura artística del nobel, y con quien no podía sino identificarme en sus más nobles y sinceros combates…

¡Qué réplica más democrática la formulada en ese momento por el cartero! La que, a su vez, explica (en mi humilde y conveniente parecer) como el arte entregado, por quien lo “crea”, constituye sólo el 50% de ese mismo arte. Pues, para que exista arte, debe haber también un espectador que aporte, con sus mundos, el otro 50%; un admirador que sea capaz de llenar, con sus imágenes y colores, las palabras o formas con que el artista intenta adornar el espacio. Y es en ese momento cuando el arte deja de ser de quien lo confecciona y pasa a ser de quien lo capta (al menos en un 50%). En resumen: no hay provocador sin alguien que sea capaz de sentirse provocado; no hay palabra sin imagen; no hay canción sin rostro; no hay película sin historia. Y esa provocación, aquella íntima emoción que gatilla el cuerpo hasta estremecerlo, es tan propia, es tan personal y tan única que no puede reivindicarse por quien quiera que sea el que la provoque.

Dicho esto, y emulando el ejercicio propuesto por Sean Connery en la película “descubriendo a Forrester”, tomé una canción y la traduje. Mas, el resultado de la traducción no fue la transcripción de la letra inglesa del tema a palabras castellanas; sino más bien, la reproducción, a palabras nuestras, de la personificación que hago de ella en mi mente; es decir, los primeros cuatro párrafos que leyeron fue lo que vi y oí, desde mi atmósfera, cuando escuché y contemplé dicho tema musical.