lunes, 6 de enero de 2020

Soy lo que soy, a pesar de las encuestas.





    No está demás destacar que cuando mis sentimientos y sensaciones se construyen a partir de comentarios o ideas de otras personas, me construyo en realidad a partir de mi idea fundada en lo que yo creo que las personas creen. Esa idea de lo que creo que creen personas ajenas a mi, es lo que colorea el día de mis emociones.

    Sin embargo cuando me detengo con calma a analizar ese fenómeno; me doy cuenta que para algunas personas soy gordo, para otras normal, para algunas feo, para otras sumamente atractivo, para algunas tonto, y para otras brillante. En un mismo día han apreciado en mi la cualidad de la generosidad y el egoísmo casi con un mismo énfasis. Y me pregunto. Qué diablos hago con eso?

   Entiendo que he tenido momentos distintos en mi vida en donde he hecho muchas cosas, más de una contradictoria. Y creo que si me considero un constante work in progress, puedo entender que para mi mundo (incluso aquel esquizofrénico, en donde pienso que piensan que soy y así siento) puede simplificarse a qué pienso de mi y que quiero de mi para definirme en mis parámetros.

   Si yo soy dueño de lo que me pasa, renunciando a la idea cristiana de que Eva me tentó, y que la serpiente tentó a Eva, y concluyo que la responsabilidad emocional también es personal personalísima; tengo, entonces, la facultad de decir que soy lo que pienso que soy; y me muevo conforme a ese pensamiento; y que vivir de encuestas es lo más torpe para definir o apreciar mis políticas personales.